¿Por qué llevar la Biblia a los medios de comunicación?

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En la mayoría de las sociedades de nuestro tiempo los medios se han transformado en la principal fuerza modeladora de nuestras culturas y valores. En gran medida son estos quienes le “marcan” la agenda a la sociedad. La propaganda en forma de publicidad y persuasión política ejerce una fuerte influencia en las generaciones más jóvenes. El surgimiento de la tecnología de las comunicaciones, tal como la Internet y los medios digitales, han creado una variedad de nuevas amenazas y oportunidades. Si lo dicho es cierto, debemos plantearnos qué lugar debería ocupar la Biblia en los medios y la comunicación, así como también cuáles podrían ser los cambios transformadores que ella tendría como consecuencia de ganar un espacio de importante presencia en la vida de la gente.

La Biblia nos revela que es Dios mismo quien se comunica con los seres humanos. El gran erudito Johannes Henrici expresó de forma acertada que “la comunicación está enraizada en la naturaleza de Dios y es esa misma naturaleza que Él impartió a la humanidad al crear a los seremos humanos a su propia imagen”. En tal sentido, la comunicación es una capacidad dada por Dios y es “la única manera de ser completamente humanos”. En esencia, ser humano es ser comunicador. La comunicación (habilidad de expresarnos) es un don de Dios a la humanidad. A lo largo de la historia, tal como lo relata la Biblia, podemos ver cómo Dios se ha comunicado a través de diversos medios como sus profetas, ángeles, etc., y en el clímax de la historia de redención, a través de su Hijo, cuyo testimonio nos llega a través de las Escrituras (Hebreos 1). El gran reformador Martín Lutero subrayó el vínculo fundamental entre la creación y la comunicación al decir lo siguiente: “Ser creados a imagen de Dios tiene que ver con relación y comunicación”. Esto significa que he sido creado para dialogar. La comunicación de Dios hacia mí toma la forma de una conversación. Este es el tema esencial de toda la Escritura. Dios continuamente buscando al hombre para hablarle, desde la historia del Edén, la encarnación de la Palabra y hasta la proclamación de los nuevos cielos y nueva tierra. Dios se mueve dentro del marco de referencia del receptor, a saber, su cultural, medios y lenguaje. Él “va más allá de los predecible y del estereotipo en sus esfuerzos por comunicarse”. Y nosotros como iglesia queremos que este diálogo, esta conversación, no solo tenga lugar dentro de nuestras iglesias sino también en cada esfera de nuestra sociedad.

En virtud de las oportunidades que presentan los medios de comunicación y teniendo en cuenta que Dios mismo en la Biblia (y al dárnosla) provee un claro ejemplo de iniciativa constante, necesitamos abrazar el desafío de llevar a la Biblia y su mensaje transformador a los medios. Estamos convencidos, como Sociedad Bíblica Argentina, de que las Escrituras no solo son útiles para la edificación de la iglesia sino además imprescindibles en la construcción de una sociedad y una cultura que glorifiquen a Dios y hagan bien al prójimo. Y para ello, es necesario que la Palabra esté donde la construcción social y cultural toma lugar.