500 años de la Reforma Protestante

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Solamente la Escritura. Este fue uno de los lemas en que la tradición de la Reforma Evangélica enunció sus principios básicos. Es la certeza de que en el encuentro con la Palabra de Dios está la totalidad de lo necesario para la salvación. En ella se nos presenta a Jesús, su vida, sus enseñanzas, sus obras, el Cristo crucificado y resucitado, la revelación que inspira la fe, que nos habla de la gracia divina. Quien se atiene a su Palabra sabe a quién glorificar: Solo a Dios la gloria.

Sola Scriptura es, al mismo tiempo, una afirmación y un reclamo; un límite. Es la afirmación que permite un “retorno a las fuentes”, a la fe prístina del Evangelio. El movimiento que encabezaran Martín Lutero, Ulrico Zuinglio, Juan Calvino, y tantos otros, y que se extendiera luego a otras instancias, como fue la llamada “reforma radical” (anabaptistas), o un tiempo más tarde al movimiento metodista en Gran Bretaña, buscaba recuperar la fe sencilla y sin boato que se había extraviado en el camino de una iglesia corrompida por el poder y el orgullo. Y para ello encontraba en las páginas del libro santo su inspiración, la suficiente guía en la cual sostenerse.

Este año se cumplen cinco siglos desde que Martín Lutero difundiera, el 31 de octubre de 1517, sus 95 tesis, llamadas Cuestionamiento al poder y eficacia de las indulgencias. Su intención no era dividir a la cristiandad, y menos aún crear una nueva iglesia. Buscaba, como se ve en la historia, una “reforma evangélica” de la Iglesia. El rechazo que experimentaron sus ideas, motivado por el apego al poder del edificio eclesiástico de entonces, lo llevaron a profundizar teológicamente su experiencia de fe y redescubrir el sentido profundo de la Palabra de Dios encarnada en Jesús, el Cristo. No fue el único: había predecesores que ya habían señalado esto, y otros reformadores que lo acompañaron, con sus diferencias, en este camino. La Sociedad Bíblica Argentina adhiere a ese camino, no como una experiencia de ruptura sino como parte de una búsqueda que ve en la Escritura el testimonio fundante de nuestra fe.

Néstor Míguez (Extracto de la introducción del libro Solo la Escritura, editado por la Sociedad Bíblica Argentina y Ediciones La Aurora)

Libro  Solo la Escritura