Dios en la ciencia del siglo XXI (Entrega 2)

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En el principio

En el principio creó Dios los cielos y la tierra Génesis 1:1

Aunque por mucho tiempo la especulación filosófica consideraba que el universo era eterno, nuevos conocimientos de la ciencia empírica convalidan el hecho de que tuvo un comienzo. 

El ámbito de la ciencia

La ciencia explica y nos capacita para entender lo que antes no comprendíamos sobre la naturaleza. Un dogma del naturalismo es que la ciencia puede explicarlo todo. Dijo Bertrand Russell: Todo conocimiento ha de ser alcanzado por medio de los métodos científicos, lo que la ciencia no puede descubrir, la humanidad no puede saberlo. (Religion and Science. Oxford University Press 1970). La posición filosófica detrás de estas aseveraciones es el materialismo que afirma que la materia y los fenómenos físicos son la única realidad y explicación de lo que existe; por supuesto que sus especulaciones excluyen cualquier actividad de un agente sobrenatural y externo.

Para los científicos que adhieren a esta postura, la fe religiosa puede hacer pensar en Dios y traer beneficios emocionales o físicos a las personas, también puede ser practicada mientras no invada el terreno de la ciencia porque sólo la ciencia aporta verdadero conocimiento. Si sólo la ciencia natural puede establecer la verdad y sumar conocimiento a la sociedad, muchas disciplinas humanas deberían considerarse fuera del ámbito académico escolar o universitario como ser: literatura, arte, música o cualquier disciplina social. La moral queda también fuera del ámbito científico ya que en éste se pueden estudiar los efectos de un veneno o de la bomba atómica pero no puede decirse si utilizarlos para lograr ciertos propósitos es correcto o no.

En nuestros días el avance del conocimiento sobre el universo permite a muchos científicos determinar la naturaleza y estructura del mismo pero no puede responder a la pregunta de por qué existe. Los cristianos que leemos la Biblia sabemos no sólo que hay un Creador sino que tuvo un propósito fundamental que consiste en mostrar Su gloria a través de la creación y llamar a las almas humanas a una relación perfecta con Él; por ello entendemos que es dogmático afirmar que como la ciencia (por su metodología) no puede averiguar quién creó ni por qué existe nuestro universo, nadie puede saberlo ni debe preguntarse sobre esta cuestión. La ciencia entonces posee un límite que es su incapacidad para responder a preguntas acerca del origen y el fin de las cosas, como ser ¿Cuándo comenzó todo? ¿Por qué estamos aquí? o ¿Qué sentido tiene nuestra vida?

Campo de la filosofía y campo de la ciencia

La capacidad de hacerse estas preguntas es inherente a todo ser humano y sabemos además que la disciplina que ha sistematizado las posturas al respecto es la filosofía. Pero en nuestros días estamos observando la irrupción de ciertos hombres de ciencia que invaden despectivamente el terreno de la filosofía académica; estos “guerreros” de las ciencias naturales no utilizan armas pero sus aseveraciones son temerarias. Sus objetivos en la batalla ya no son los religiosos (a quienes ignoran) sino los filósofos de la ciencia. En su último libro titulado “El gran diseño” Stephen Hawking, quien describió la cosmología como una especie de religión para los ateos inteligentes, inicia sus especulaciones con las siguientes preguntas: ¿Cuál es la naturaleza de la realidad? ¿De dónde viene todo esto? ¿El universo necesitó un creador? Responde luego: “Tradicionalmente, estas han sido cuestiones filosóficas, pero la filosofía está muerta. La filosofía no se ha mantenido al día con los avances modernos de la ciencia, particularmente de la física. Los científicos se han convertido en portadores de la antorcha del descubrimiento en nuestra búsqueda del conocimiento”. Su libro supuestamente tiene como objetivo presentar los argumentos acerca del origen del universo basado en el modelo del Big Bang, pero ocupa gran parte de sus páginas discurriendo sobre la historia y la filosofía de la ciencia.

¿Por qué un físico teórico concibe una obra que parece más un tratado filosófico en lugar de describir las pruebas científicas (empíricas) que apoyen su postura acerca del origen del universo? La cuestión del origen del universo tiene importancia capital para los hombres de ciencia en particular los cosmólogos. Si el universo no tuvo principio y es eterno, su existencia está garantizada; pero si tuvo comienzo entonces no es definitivo. Antes de que las pruebas científicas pudieran confirmar o descartar esta cuestión, muchos filósofos plantearon sus ideas: Platón creía que la materia era preexistente al universo, otras cosmologías pensaban el universo como ciclos repetitivos interminables pero los cristianos leemos en la Biblia que el universo fue creado de la nada por Dios en el principio del tiempo.

 El principio del universo

Aunque en la modernidad se volvió a considerar la idea de un universo infinito, a partir del siglo XIX la crítica y las pruebas científicas han llevado a los hombres de ciencia a aceptar que éste tiene un comienzo en algún punto, lo que se conoce como singularidad. Entonces ahora dentro del pensamiento científico se barajan dos alternativas viables: o alguien creó el universo o se hizo a sí mismo. La ciencia empírica ha puesto a los naturalistas (o materialistas) en una posición difícil ya que deben identificar un mecanismo natural por el que el universo podría haberse creado y desarrollado así mismo sin una dirección inteligente. Aquí es donde Hawking en su obra da una explicación que demuestra su posición: “Porque existe una ley como la gravedad, el universo puede crearse a sí mismo de la nada. La creación espontanea es la razón por la que existe el universo, por la que existimos, y no es necesario invocar a Dios para que encienda la mecha y ruede el universo”. No explica por qué la gravedad se indujo a sí misma a existir y creemos que él sabe que las leyes pueden por ejemplo predecir la trayectoria de un cuerpo pero son incapaces de iniciar su movimiento y mucho menos su existencia.

Algunos científicos opinan que no debemos encontrar una razón para el principio del universo, porque no la hay. Pero nuestro universo es sumamente racional y de hecho puede ser estudiado por la ciencia; lo que llevó a Einstein a decir que “lo más incomprensible del universo es que sea comprensible” o a Kepler afirmar que los hombres de ciencia pueden pensar los pensamientos de Dios. Además el universo posee un ajuste fino, un número muy significativo de constantes físicas que en conjunto permiten su existencia y su ordenamiento, por lo que decir que el universo simplemente apareció suena bastante poco científico. No obstante muchos arguyen que el universo se explica a sí mismo porque se “autogeneró” y para ellos el conjunto de constantes físicas fundamentales que permiten las relaciones de nuestro universo y la existencia de la vida en nuestro planeta se dan de esta manera porque el nuestro sería sólo uno de infinitos universos existentes. Así muchos hombres de ciencia, que apenas han salido de su asombro por la exquisitez del diseño del universo conocido y no totalmente explorado especulan que no existiría sólo uno sino infinitos universos (Teoría de los Multiversos). Incluso los físicos que trabajan en la unificadora Teoría de Cuerdas, especulan con ideas semejantes en cuanto al origen del universo.

Un filósofo cristiano llamado William Lane Craig describe la actitud soberbia de los “nuevos sacerdotes” del siglo XXI con estas palabras: ¿Por qué los científicos pronuncian la muerte de la filosofía y demandan que son ellos los que llevan la antorcha del conocimiento? Porque eso les permite encubrir su filosofar con el manto de la autoridad científica, eludiendo de ese modo la difícil tarea de argumentar a favor de sus tesis, en lugar de meramente afirmar sus puntos de vista filosóficos. Albert Einstein dijo: “El hombre de ciencia es un mal filósofo”.

Estimado lector, la Biblia comienza con la sentencia: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” y hasta el momento ningún científico ha podido refutar esta verdad.

Alejandra de Montamat