Un punto de encuentro

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La Biblia es un conjunto de libros que forman un todo completo que ha sido escrita en más de 1600 años, en dos idiomas principales con fracciones de un tercero, en tres continentes. En su escritura han participado más de 40 autores de los más variados trasfondos sociales y culturales, desde reyes hasta pescadores. Además de su evidente autoría humana, cristianos a lo largo de más de dos milenios han reconocido que posee una autoría divina, no solo porque la Biblia misma lo afirma, sino también por su sorprendente coherencia interna e infalibilidad.

La Biblia ha sido el libro más traducido en la historia y el libro más vendido de todos los tiempos. Pero no solo ha sido el libro más disponible y accesible que el ser humano haya conocido, también ha sido el más influyente. Sin este libro sería impensable nuestra cultura. En la Biblia hemos aprendido el respeto por la vida y la condición humana, la dignidad de la mujer, el honor que debemos al anciano, la atención que requiere el niño y la consideración por la persona con discapacidad. Nuestra concepción del mundo, del ser humano, de la vida y de la historia se basa en las enseñanzas de la Biblia. Todos nuestros principios éticos, nuestra fe religiosa y nuestra esperanza trascendente emanan de las páginas de este libro, cuya importancia y singularidad es tal que sería imposible concebir el mundo occidental sin su presencia.

Lo que ha sido cierto de la Biblia en cuanto a su impacto en culturas y sociedades, también lo es con el testimonio vivo de millones de cristianos que cada día interactúan con ella en todo el mundo. Sobre todo esto, es en la Biblia donde Dios viene al encuentro del hombre y la mujer en la persona y obra de Jesucristo. Él es hacia donde toda la Biblia apunta y en donde Dios nos encuentra, nos habla, nos confronta, nos acerca, nos perdona, nos guía, nos encamina, nos cambia.

Descubriendo la Biblia