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Recurso para pastores y líderes: Predicando la Palabra

Sociedad Bíblica Argentina pone a disposición, de manera gratuita y online, el taller “Predicando la Palabra” a cargo del pastor Fermín IV. Esta capacitación, que se encuentra en 4 partes, se grabó en el marco del Mes de la Biblia 2015 durante una gira que se realizó por todo el país. Este recurso tiene el objetivo de llamar a pastores y líderes a volver a la centralidad de la predicación bíblica en la vida y ministerio de las iglesias locales.

Con este propósito ponemos al alcance este valioso recurso y una sugerencia de cómo sacar el máximo provecho de él. Si bien este material hará su aporte si se utiliza en forma individual, su mayor riqueza se encontrará al utilizarlo en forma grupal. Por ello, le animamos a convocar a su equipo pastoral y, por qué no, a todos los que hagan uso de la Palabra en diversos ámbitos, y proponerles reunirse durante cuatro semanas por 1 ½ horas. Esto podría proveer el espacio inicial de una verdadera renovación espiritual en su iglesia centrada en la predicación de la Palabra de Dios verso a verso.

Recursos para utilizar

Guía del Facilitador:

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Videos:

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Día Internacional de la Alfabetización

El 8 de septiembre es el Día Internacional de Alfabetización que este año se celebra bajo el lema La Alfabetización en el Mundo Digital.
La capacidad de leer la Biblia por uno mismo, encontrar un significado y digerirlo como el mensaje de Dios para la vida de uno, la familia, la comunidad y la sociedad es un recurso vital. Por lo tanto, la decisión de participar en actividades de alfabetización es una parte integral del proceso de traducción bíblica y es central para la misión de las Sociedades Bíblicas.
Hay cerca de 480 idiomas en el mundo que tienen más de un millón de hablantes cada uno. Tres cuartos de estos idiomas ya tienen un Nuevo Testamento o una Biblia completa. Sin embargo, la mitad de esos idiomas tienen una presencia significativa de personas analfabetas que necesitarían ayuda adicional para interactuar con la Palabra escrita. Promover actividades de alfabetización como parte integral de la estrategia de la misión bíblica es especialmente importante para las regiones del mundo donde los niveles de alfabetización siguen siendo bajos.
Las Sociedades Bíblicas en todo el mundo están comprometidas con esta tarea. Sociedad Bíblica Argentina lleva adelante un Proyecto de Alfabetización Indígena que por el momento está destinado a la comunidad wichí, el primer pueblo originario de Argentina que recibió la Biblia completa en su idioma. Cuando la Palabra llegó a la comunidad, el analfabetismo alcanzaba hasta un 50% de la población. En el marco de este proyecto se editó, junto a otras organizaciones, un diccionario wichí-español. Sociedad Bíblica Argentina se encuentra en una etapa de investigación y evaluación para extender el proyecto de alfabetización a otras lenguas. Conozca más sobre la iniciativa que busca que más personas puedan disfrutar de la lectura de la Biblia en su propio idioma.

 

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¿Cómo leer la Biblia?

Separa cada día parte de tu tiempo para leer la Biblia.

Procura que sean momentos en que no sufras interrupciones. ​

Antes de comenzar la lectura pide la guía y bendición de Dios.

A algunas personas les ayuda llevar un diario.

Muchos de nosotros nos preguntamos cómo leer la Biblia. Te acercamos unos pasos para la lectura de la Biblia:

1. Selecciona un pasaje bíblico.
2. Examina su contenido:
a. Lee el pasaje completo para formarte una idea de lo que se dice en él.
b. ¿De qué tipo de texto se trata? ¿Una narración o una parábola como las que se encuentran en los evangelios? ¿Una exhortación como las que aparecen en las epístolas? ¿Un relato histórico, como en Hechos o varios de los libros del Antiguo Testamento? ¿Un poema, como en Cantares, Salmos o algunos pasajes del Nuevo Testamento?
c. ¿Cuál es el tema general del libro en que se encuentra ese pasaje? Lee la introducción correspondiente y las notas que contenga la edición de la Biblia que estés usando.
d. ¿Qué ocurre o se considera en el pasaje que has leído?
3. Identifica palabras y frases significativas. ¿Hay alguna palabra o frase que se repite en ese pasaje? ¿Se discierne alguna relación de causa y efecto? Las frases repetidas casi siempre están precedidas de si, entonces, por eso, porque, etc. ¿Se usa lenguaje figurado, como por ejemplo, una metáfora o alguna comparación? ¿Se contrastan personas, cosas o conceptos?
4. Lee el pasaje de nuevo y pregúntate cuál es su intención o propósito. Es decir, trata de encontrar lo que el autor quiere comunicar. Debes ser honesto; no intentes descubrir sólo lo que deseas escuchar. En la Biblia se hallan mensajes que pueden transformar las vidas.
5. ¿Qué has aprendido acerca de Dios en este pasaje? ¿Qué has aprendido acerca de la naturaleza humana? Pregúntate cómo este mensaje se aplica a tu propia vida. ¿Hay algo en tu vida que debas cambiar? Si así fuera, busca la ayuda de Dios para ser mejor hijo suyo, en tu relación con él y con el prójimo.
6. Lee el pasaje una vez más. ¿Hay algún versículo que quieras memorizar? ¿Porqué no lo escribes en una tarjetita y lo llevas contigo todo el día para así recordarlo?
7. Da gracias a Dios por lo que te ha mostrado y pídele su ayuda hoy, cuando trates de aplicar a tu vida la lección aprendida.
8. Transmite a otras personas lo que hayas aprendido.

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El Evangelio y la Escritura

por Ruben Del Ré
(Traducido y adaptado de The Gospel and Scripture: How to Read the Bible, por Mike Bullmore)

Todos los cristianos coincidimos en que hay una relación directa y profunda entre la Biblia y el evangelio de Jesucristo. Desde la SBA, es lo que hemos tratado de enfatizar a través del programa 1M: “Evangelicemos con la Palabra”. Ahora bien, podemos trazar muchas líneas de conexión entre las Escrituras y el evangelio, pero quisiera invitarte a pensar en una doble relación de causa-efecto: el evangelio es la causa de la revelación de las Escrituras, y el evangelio es un efecto de la revelación de las Escrituras. O, para decirlo de otra manera, el propósito eterno de Dios en la redención (que está expresado en el evangelio) da lugar a la Biblia, y la Biblia sirve para llevar a cabo el propósito de Dios en el evangelio.

Causa

Si pensamos en el evangelio, de manera amplia, como el propósito eterno de Dios de redimir un pueblo para Sí mismo (1 Pedro 2.9) y restaurar su creación caída (Romanos 8.19-21), entonces esta “buena nueva” precede y da lugar a la revelación bíblica. En este sentido, el evangelio es una causa de la revelación bíblica. Si bien la Escritura en sí misma no es el evangelio, toda la Escritura está relacionada con el evangelio, y el evangelio es la razón de ser de la Escritura. El evangelio es el mensaje central y unificador de la Biblia.

El apóstol Pablo expresa lo siguiente en la alabanza introductoria a la carta a los Efesios:

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado (Efesios 1.3-6).

Dios tenía un plan “antes de la fundación del mundo”: que seamos “adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo”. Dios diseñó su plan antes de comunicarlo al hombre, y esa comunicación está preservada en la Escritura.

Por otro lado, cuando Dios da a conocer algo es porque tiene una intención. Dios quiere lograr algo mediante la revelación de Sí mismo:

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié (Isaías 55.10-11)

Dios envía su palabra para llevar a cabo su propósito eterno de redimir un pueblo para Sí, y lo expresa a través del profeta Isaías:

Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones. He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado (Isaías 55.3-5)

El Nuevo Testamento explica este propósito de la revalación con gran claridad. Pablo escribe al final de la carta a los Romanos: “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Romanos 15.4). “Las cosas que se escribieron antes” se refiere a las Escrituras, más precisamente al Antiguo Testamento. ¿Con qué propósito se escribió? Para que tengamos esperanza. ¿Esperanza de qué? Esperanza de la plena redención (ver Romanos 8.18-25). Esta es la razón, dice Pablo, por la que Dios nos dio las Escrituras. Por lo cual podemos decir que, en un sentido, el evangelio es la causa de la Escritura. O para decirlo de un modo simple, tenemos una Biblia porque hay un evangelio.

¿Pero cómo conocemos el evangelio? Bueno, en este sentido podemos decir que el evangelio es no sólo una causa sino también un efecto de la revelación bíblica.

Efecto

El apóstol Pedro, luego de citar Isaías 55 (pasaje que mencionamos más arriba) hablando de la Palabra de Dios termina su argumento diciendo: “Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada” (1 Pedro 1.21b). La Palabra de Dios es anunciada a través del evangelio. Y en este sentido, la revelación necesariamente precede al evangelio, y el evangelio fluye de la revelación escrita. El evangelio es la principal mensaje de la Biblia. El Antiguo Testamento es la anticipación profética del propósito redentor de Dios en Cristo, y el Nuevo Testamento es el testimonio apostólico de la obra llevada a cabo por Cristo.

Hablando del propósito de Dios de redimir un pueblo para Sí mismo, Pablo escribe en Romanos 10:

Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído?
¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? (Romanos 10.12-14)

Unos pocos versículos más adelante, va a decir lo siguiente: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (v. 17). En otras palabras, la Escritura cuando es fielmente proclamada lleva a cabo el propósito de Dios de redimir.

Pedro señala lo mismo: “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre… Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada” (1 Pedro 1.23-25). Y Juan expresa la misma idea cuando dice que él escribió su evangelio “para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20.31). Esta es simplemente otra forma de decir que la revelación bíblica existe para llevar a cabo el gran propósito de Dios de redimir un pueblo para Sí mismo en Cristo.

Así que la Biblia existe tanto a causa del evangelio y para el evangelio. La clave es que el evangelio es el mensaje de Cristo. La Biblia en todas sus partes señala y explica a Cristo de alguna manera. Por lo tanto, la Biblia en todas sus partes contribuye no sólo a que podamos comprender el evangelio sino también a que podamos “oír” el evangelio con el objetivo de que nosotros podamos creer y que Dios lleve a cabo su buen propósito de redención.

Como Sociedad Bíblica Argentina, creemos que Dios en su gracia puso este Libro en nuestras manos, para que lo traduzcamos a todas las lenguas del mundo, para que lo adaptemos a los formatos que la gente puede usar y para administrar los recursos financieros de modo que el dinero no sea un impedimento para que la gente tenga acceso a la Biblia.

Quiero invitarte a que cuando tengas este Libro en tus manos, cuando entregues una Biblia a tu vecino o compañero de trabajo, cuando leas sus historias a tus hijos, o simplemente cuando veas un ejemplar sobre tu mesa de luz o el banco de tu iglesia, pienses en esto: tenemos este Libro porque hay un evangelio. Dios nos dio la Biblia porque tenía un propósito: redimir un pueblo de entre todos los pueblos para la alabanza de la gloria de Su gracia. Pero, por otro lado, este Libro es el que nos presenta ese mensaje. El evangelio es la causa por la que tenemos la Biblia, pero es también el efecto, el mensaje que anuncian las Escrituras, “poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1.:16).

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Panorama general de los libros de la Biblia

La palabra “biblia” viene del griego biblía, plural de biblíon, “libritos”. Así que la Biblia es realmente una colección de libros. Estos libros están divididos en dos secciones: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.

ANTIGUO TESTAMENTO

El Antiguo Testamento narra la historia del pueblo de Israel y destaca la fe de este pueblo en el único Dios. Los autores sagrados no solo escribieron acerca de lo que Dios hizo a favor de su pueblo sino también de cómo este debía adorarlo y obedecerlo, en respuesta a su amor. A continuación se señala la forma como suelen agruparse los libros del Antiguo Testamento:

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NUEVO TESTAMENTO

Los libros del Nuevo Testamento fueron escritos por discípulos de Jesucristo. Estos querían compartir con sus lectores la nueva vida que se obtiene por medio de la fe en Cristo Jesús, “entregado por nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación”. Aunque hay diversidad de criterios entre los eruditos, se han incluido como “cartas paulinas” todas las que tradicionalmente se le atribuyen al Apóstol.

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Día Nacional de la Biblia: Cuarto domingo de septiembre

Mediante un acuerdo firmado en 2004 entre la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa y las Iglesias Evangélicas presentes en la Argentina, quedó establecido el cuarto Domingo de Septiembre como el “Día Nacional de la Biblia”.

Alentemos a nuestras congregaciones a celebrar el Día Nacional de la Biblia mediante un momento especial en nuestras reuniones habituales para agradecer a Dios por su Palabra y orar por la obra bíblica en nuestro país y el mundo.

La Biblia, además del valor sagrado que tiene para los creyentes, constituye uno de los tesoros más ricos de la literatura universal de todos los tiempos y su importancia es insoslayable en todos los ámbitos de la cultura. Además, la Biblia ha sido el libro fundacional de las culturas occidental y oriental, y su gravitación en la legislación, la ética y todas las ramas del arte ha dado un perfil común a nuestra cultura latinoamericana.

Clic para leer la declaración y fundamentos

 

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