Nombre del autor:SBA

Cómo estudiar la Biblia: el método inductivo

El método inductivo de estudio bíblico consiste en tres elementos prácticos que se realizan uno después de otro pero que, de alguna manera, se entrecruzan y potencian:Observación, Interpretación y Aplicación.

1. OBSERVACIÓN – Responde a la pregunta: ¿Qué dice el pasaje?

Este primer paso establece los cimientos sobre los cuales se edificará el resto del estudio bíblico. ¿Alguna vez ha leído alguna parte de la Biblia y cinco minutos después no pudo recordar lo que leyó? Muchas veces leemos la Biblia con nuestros ojos pero no con nuestras mentes.

Esto se debe a que leemos sin prestar la debida atención a la lectura, o que leemos un largo pasaje de las Escrituras y no lo releemos o que, simplemente, creemos que la lectura bíblica se grabará profundamente en nuestras mentes, casi mágicamente, y que nunca olvidaremos lo que leímos. Por otro lado, debemos ser conscientes de que descubrir qué dice el pasaje toma tiempo y esfuerzo. Es leer con atención, asegurarnos de comprender el significado de cada palabra, saber cómo se relacionan las distintas oraciones y, en definitiva, saber explicar en nuestras propias palabras qué dice el pasaje. Una vez que nos aseguramos de saber lo que dice el pasaje leído, debemos pasar al segundo paso.

En este primer paso, la lectura repetida del pasaje elegido es muy importante. Leer una y otra vez hasta que el pasaje «se haga carne» en nosotros. Cuanto más leamos el pasaje elegido su significado será más claro en nuestra mente.

2. INTERPRETACIÓN – Responde a la pregunta: ¿Qué significa el pasaje?

Es claro que para interpretar cabalmente un pasaje debe basarse en una cuidadosa observación. La interpretación es el proceso de descubrir qué significa el pasaje. Cuando observamos cuidadosamente el pasaje, el significado se hará cada vez más cierto. Es evidente que una interpretación apresurada puede llevarnos a interpretar mal el pasaje. No debemos suponer sino interpretar. No son mis pensamientos –ni los de ninguna otra persona– sino los de la Palabra de Dios los que tienen que salir a la luz.

A medida que practicamos estos sencillos pasos de estudio bíblico, será evidente que observación e interpretación son dos pasos que muchas veces se convertirán en uno, pues a medida que avanzamos en nuestra observación el significado del pasaje se hará cada vez más evidente. Por lo tanto, podemos decir que la interpretación fluirá de la observación naturalmente.

En este paso preste atención a los diferentes tipos de literatura. Por ejemplo, asegúrese sobre qué tipo de pasaje se trata. ¿Es algo literal o alegórico? ¿Es algo cultural –aplicado a un tiempo y espacio específicos– o es algo general? ¿Es profecía o narración? ¿Es una enseñanza o un evento histórico? Es decir, en este paso debe hacerse todas las preguntas que se le ocurran. ¿Qué pasa en el pasaje? ¿Quién habla? ¿Por qué dice lo que dice? ¿Cómo se hace lo que pide el pasaje? ¿Hay otros pasajes similares en alguna otra parte de la Biblia? Todas estas preguntas y cualquier otra serán claves para interpretar el pasaje. No se canse de «interrogar al pasaje». Las preguntas iluminarán el significado del pasaje.

3. APLICACIÓN – Responde a la pregunta: ¿Cómo el significado del pasaje se aplica a mi vida?

Si bien es el tercer paso que presentamos, la aplicación es lo más importante del método. No solo debemos comprender e interpretar qué dice el pasaje, sino que debemos aplicar la enseñanza aprendida a nuestra vida diaria. La aplicación es el objetivo del estudio bíblico.

Una vez que comprendemos un pasaje bíblico, somos responsables de obedecerlo y vivirlo. Lo que busca el estudio serio de la Palabra de Dios es una vida transformada por el poder del Espíritu Santo actuando en nuestras vidas a través de la Escritura aprendida. A lo que apunta el estudio bíblico es a desarrollar una relación personal con Dios a través de su Hijo Jesucristo.

Recordemos las palabras de Pablo a Timoteo: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra» (2 Timoteo 3.16-17). Ese es el propósito de la Palabra de Dios, que cada persona que interactúe con ella sea enseñada, reprendida, corregida e instruida cabalmente con un claro objetivo: «Que la persona que busca agradar a Dios sea preparada, capacitada para toda clase de circunstancia».

Cuando sabemos lo que Dios dice, qué significa lo que dice y lo aplicamos a nuestra vida, el resultado es ser una persona mejor para la gloria de Dios. ¿Será esto posible? No solo es posible, sino que es la voluntad revelada de Dios.

Vale la pena repetir que tanto la interpretación como la aplicación se basan en una correcta observación del pasaje bíblico, por tal motivo es de suma importancia que desarrollemos nuestra habilidad de observar cada pasaje bíblico con detenimiento. Esto tomará tiempo y esfuerzo pero vale la pena. A medida que practiquemos nuestra observación creceremos también en nuestra interpretación y aplicación del pasaje bíblico. No nos cansemos de observar cada detalle del pasaje elegido, comparémoslo con otros pasajes paralelos –por ejemplo, si es un pasaje de un evangelio busquemos el mismo episodio en otro evangelio y comparemos nuestra observación. Si es alguna enseñanza de Pablo, busquemos otra enseñanza paralela y comparémosla. Hagamos esto todas las veces que hagan falta hasta que estemos seguros de comprender el pasaje, luego pasemos a la interpretación. No nos desanimemos si al principio lo resultados no parecen ser tan impresionantes como quisiéramos. Este método resulta de la práctica y cuanto más lo practiquemos más fácilmente aparecerán las enseñanzas.

Nunca olvidemos que la Biblia es la Palabra de Dios por lo tanto seamos siempre sensibles a la guía de Dios en nuestro estudio. Cuando alguna palabra o frase impacte su mente, deténgase y piense la razón, profundice su comprensión del pasaje y atesórelo en su corazón. Quizás Dios desee decirle algo específico. Preste atención. La memorización de esos pasajes que impactaron su vida de forma especial será una ventaja al adelantar en su estudio.

Cuando alguna enseñanza bíblica impacte su vida compare lo que aprendió con su propia vida y busque acondicionar su vida a la nueva enseñanza recibida.
A través del estudio diligente de la Palabra de Dios, bajo la guía del Espíritu Santo, podremos desarrollar la fortaleza necesaria para sobreponernos cuando las tormentas de la vida nos lleguen. Conoceremos más a Dios y podremos descansar en él de una manera más segura. Daniel 11.32 dice: «El pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará».

(Por Jorge Juan Olivera/LaBibliaWeb.com/SBU)

Cómo estudiar la Biblia: el método inductivo Read More »

Alfabetización en pueblos originarios

El proyecto de alfabetización aborigen fue pensado para fortalecer las lenguas y las identidades de las comunidades. “Entendemos que la vida espiritual de los pueblos se expresa a través de su idioma. Por eso creemos que trabajar en la defensa y promoción de la lengua materna de una comunidad es contribuir a su bien espiritual, social y cultural”, explica Ernesto Lerch, coordinador de Proyectos de la Sociedad Bíblica Argentina.

Por el momento, el proyecto se ha centrado en la alfabetización wichí, tarea que comenzó en 2001. El wichí es el primer pueblo originario de Argentina que recibió la Biblia completa en su idioma, pero cuando la Palabra llegó a la comunidad, el analfabetismo alcanzaba hasta un 50% de la población. Por eso Sociedad Bíblica Argentina se unió a la Iglesia Anglicana del Norte Argentino con el objetivo de facilitar el uso pleno de la lengua materna.

Cristóbal Wallis, director de este proyecto, relata: “A pesar de que en la actualidad la educación pública es accesible a casi toda la población, la enseñanza recibida sigue siendo principalmente en castellano, lo que para los wichí es una lengua extranjera. Esto retrasa enormemente el aprendizaje y hace que la gran mayoría de los adultos wichí carezcan de autoconfianza en todo lo relacionado con la lectoescritura. En cambio, la experiencia de manejar textos en una lengua que entienden y la oportunidad de desarrollar sus habilidades de lectoescritura en su propia lengua les abre otra perspectiva, los anima.”

Sociedad Bíblica Argentina se encuentra en una etapa de investigación y evaluación para extender el proyecto de alfabetización a otras lenguas. “Nuestra expectativa es que, a través de la enseñanza y el conocimiento de la palabra de Dios, las comunidades tengan acceso a una mejor calidad de vida”, afirma Ernesto.

Alfabetización en pueblos originarios Read More »

Ucrania: la Biblia en medio del dolor

“Estamos pasando por momentos difíciles y especiales en Ucrania. Muchas personas están sufriendo en esta guerra horrible. Por otra parte, es un tiempo de oportunidades sin precedentes para llevar la Palabra de Dios a los corazones heridos, decepcionados, asustados, perdidos y desesperados de cientos de miles de habitantes de nuestro país”, contó Anatoliy Raychynets, Secretario General de la Sociedad Bíblica Ucraniana.

El Consejo ucraniano de Iglesias y Organizaciones Religiosas, organización en la que participa la Sociedad Bíblica Ucraniana, celebró una reunión fuera de la ciudad de Kramatorsk, en la zona de acciones militares de Ucrania. Fueron invitados allí por el Jefe del Servicio de Seguridad ucraniano General del Ejército Vasyl Grytsak.

En la reunión se abordó la importancia de detener la guerra, establecer la paz y curar las heridas de la gente. El General Grytsak, jefe del Servicio de Seguridad dijo: “Creo que podríamos hacer mucho más con la Palabra de Dios que con armas u otros medios en esta situación. Aquí en la zona de guerra vi a muchos chicos que en 2014 eran ateos, pero ahora son creyentes sinceros porque recibieron la Palabra de Dios. Les ruego que ayuden a secar las lágrimas de las madres y esposas de 109 soldados ucranianos que están cautivos por el enemigo”.

El General Grytsak también pidió a la Sociedad Bíblica 800 Biblias para entregar a los oficiales que fueron enviados a la línea de frente recientemente y Biblias para niños para enviar a sus hijos como regalos de Navidad.

“Las oportunidades que tiene la Sociedad Bíblica actualmente son únicas y hay muchas personas que todavía están esperando la Palabra de Dios”, afirmó Raychynets.

Los invitamos a orar para que la Palabra de Dios llegue a todas las personas que están sufriendo.

Ucrania: la Biblia en medio del dolor Read More »

¿Por qué llevar la Biblia a los medios de comunicación?

En la mayoría de las sociedades de nuestro tiempo los medios se han transformado en la principal fuerza modeladora de nuestras culturas y valores. En gran medida son estos quienes le “marcan” la agenda a la sociedad. La propaganda en forma de publicidad y persuasión política ejerce una fuerte influencia en las generaciones más jóvenes. El surgimiento de la tecnología de las comunicaciones, tal como la Internet y los medios digitales, han creado una variedad de nuevas amenazas y oportunidades. Si lo dicho es cierto, debemos plantearnos qué lugar debería ocupar la Biblia en los medios y la comunicación, así como también cuáles podrían ser los cambios transformadores que ella tendría como consecuencia de ganar un espacio de importante presencia en la vida de la gente.

La Biblia nos revela que es Dios mismo quien se comunica con los seres humanos. El gran erudito Johannes Henrici expresó de forma acertada que “la comunicación está enraizada en la naturaleza de Dios y es esa misma naturaleza que Él impartió a la humanidad al crear a los seremos humanos a su propia imagen”. En tal sentido, la comunicación es una capacidad dada por Dios y es “la única manera de ser completamente humanos”. En esencia, ser humano es ser comunicador. La comunicación (habilidad de expresarnos) es un don de Dios a la humanidad. A lo largo de la historia, tal como lo relata la Biblia, podemos ver cómo Dios se ha comunicado a través de diversos medios como sus profetas, ángeles, etc., y en el clímax de la historia de redención, a través de su Hijo, cuyo testimonio nos llega a través de las Escrituras (Hebreos 1). El gran reformador Martín Lutero subrayó el vínculo fundamental entre la creación y la comunicación al decir lo siguiente: “Ser creados a imagen de Dios tiene que ver con relación y comunicación”. Esto significa que he sido creado para dialogar. La comunicación de Dios hacia mí toma la forma de una conversación. Este es el tema esencial de toda la Escritura. Dios continuamente buscando al hombre para hablarle, desde la historia del Edén, la encarnación de la Palabra y hasta la proclamación de los nuevos cielos y nueva tierra. Dios se mueve dentro del marco de referencia del receptor, a saber, su cultural, medios y lenguaje. Él “va más allá de los predecible y del estereotipo en sus esfuerzos por comunicarse”. Y nosotros como iglesia queremos que este diálogo, esta conversación, no solo tenga lugar dentro de nuestras iglesias sino también en cada esfera de nuestra sociedad.

En virtud de las oportunidades que presentan los medios de comunicación y teniendo en cuenta que Dios mismo en la Biblia (y al dárnosla) provee un claro ejemplo de iniciativa constante, necesitamos abrazar el desafío de llevar a la Biblia y su mensaje transformador a los medios. Estamos convencidos, como Sociedad Bíblica Argentina, de que las Escrituras no solo son útiles para la edificación de la iglesia sino además imprescindibles en la construcción de una sociedad y una cultura que glorifiquen a Dios y hagan bien al prójimo. Y para ello, es necesario que la Palabra esté donde la construcción social y cultural toma lugar.

¿Por qué llevar la Biblia a los medios de comunicación? Read More »

La Sociedad Bíblica de Líbano desarrolla Biblias en árabe para los refugiados

La Sociedad Bíblica de Líbano lanzará en breve una Biblia en árabe que está diseñada para llevar el consuelo de la Palabra de Dios a los refugiados. Además del texto bíblico, esta Biblia va a incluir En Camino, un cuadernillo para refugiados que fue originalmente producido por la Sociedad Bíblica Francesa, además de fotografías y testimonios proporcionados por los refugiados. Su título principal será En camino desde el Hogar hacia un País Extranjero, y habrá dos ediciones, una para los católicos y otra para los protestantes.

“Oramos porque esta Biblia toque a muchos refugiados árabes y los acerque más a Dios”, dice Ani Baboghlanian, gerente de producción de la Sociedad. “Fue mucho trabajo armar todo esto, pero alabamos a Dios porque hemos sido capaces de comenzar a imprimir y deberíamos estar en posibilidad de iniciar la distribución en enero de 2017. Lo pondremos a disposición de otras Sociedades Bíblicas y organizaciones asociadas.”

La Sociedad Bíblica de Líbano desarrolla Biblias en árabe para los refugiados Read More »

Familias de refugiados reciben Nuevo Testamento en árabe y español

nt-arabeSociedad Bíblica Argentina hará entrega de ejemplares del Nuevo Testamento en árabe-español a familias sirias que llegan a nuestro país. Esta iniciativa se presentó el 13 de diciembre en la apertura del programa “Una iglesia, una familia” del que participan al menos cuarenta iglesias que recibirán a unas 200 personas (entre 20 y 25 familias).

“Los pastores que participan del programa estaban muy contentos y agradecidos con la entrega de los ejemplares”, cuenta Daniel Blanco, promotor de Sociedad Bíblica. “En la reunión se les explicó a las iglesias que lo más importante es fortalecer los vínculos con las familias que van a recibir y brindarles contención, ya que vienen de haber perdido todo. Al tener una columna en cada idioma, este Nuevo Testamento es una herramienta ideal para compartir la lectura de la Biblia y pasar tiempo juntos”, explica.

Oremos por las familias que llegarán al país y por las iglesias que aceptaron este desafío.

Familias de refugiados reciben Nuevo Testamento en árabe y español Read More »

La esperanza en la Biblia

Por Salvador Dellutri

Ernesto Sábato se preguntaba por qué los prisioneros de los campos de concentración de la Segunda Guerra, humillados, hambreados y destinados a la cámara de gas, no tomaban una lata oxidada y se cortaban las venas para acabar con tanto sufrimiento, y con la lucidez a que nos tiene acostumbrados contestaba: Porque en el hombre es más fuerte la esperanza que la desesperación.

Los griegos afirmaban la necesidad y persistencia de esperanza con el mito de Pandora, la primera mujer creada por Zeus, quien abrió  la fatídica caja en la cual estaban concentrados todos los males y los desparramó sobre la tierra. Sin embargo, en el fondo de la caja quedó retenida la esperanza.

Y Homero o los muchos griegos a los que llamamos Homero, como acotaba Borges, nos legó a Penélope, la esposa de Ulises, que teje y desteje  negándose a claudicar en la desesperanza.

Tal vez teniendo en cuenta esto es que Alejandro de Macedonia, según cuenta la historia o la leyenda – que muchas veces se confunden e identifican – al salir a conquistar el Imperio Persa regaló todos sus bienes. Cuando su asistente averiguó la razón por la cual no guardaba nada para sí, Alejandro contestó: Guardo lo más importante. Guardo la esperanza.

Cuando Sábato señalaba la fuerza invencible de la esperanza por encima de la desesperación, estaba explicando racionalmente aquello que los griegos intuían en sus mitos.

Para quienes creemos esto tiene una razón: La esperanza es la fuerza motora que Dios colocó en el corazón del hombre y que se encargó de mantener encendida en todos los tiempos. Y esto está reflejado en la Biblia, donde la esperanza conforma junto con la fe y el amor los diferentes aspectos de una espiritualidad compleja pero integrada.

Así lo declara San Pablo cuando escribe a la iglesia en Roma y dice:

Todo lo que antes se dijo en las Escrituras, se escribió para nuestra instrucción, para que con constancia y con el consuelo que de ellas recibimos, tengamos esperanza. Romanos 15,4 VP

Ya en los albores de la Biblia junto con la catástrofe del Edén se abre el capítulo de la esperanza: Allí nace la esperanza en el Mesías, en el Redentor de la raza.

Seguramente en forma imprecisa se delineó en el corazón de aquella generación la figura del que iba a venir. Pero la esperanza se instaló allí en el corazón de la humanidad.

Un poco más adelante surge la fuerte personalidad de Abraham, reconocido por las tres grandes religiones monoteístas. Judios, cristianos y musulmanes honran  su memoria como el padre de la fe.

A los setenta y cinco años abandona su ciudad, Ur de los Caldeos, movido por la fe en lo que Dios le ha dicho: De él nacería un pueblo inmensurable.

La esterilidad de su matrimonio parecía irreversible, los años pasaban y el hijo que necesitaba para que la promesa se concretara no llegaba.

Cuando tenía cien años, tras veinticinco años de espera, y cuando ya había sido alcanzado por la declinación física, Dios cumple su promesa y llega Isaac.

San Pablo resalta en él la fe, pero juntamente destaca el valor de la persistencia en la esperanza:

Cuando Dios le prometió a Abraham que tendría muchísimos descendientes, esto parecía imposible. Sin embargo, por su esperanza y confianza en Dios, Abraham llegó a ser el antepasado de gente de muchos países que también confían en Dios. Romanos 4,18 LS

También de la época patriarcal nos queda en la Biblia el arquetipo del sufrimiento: Job.

El cuadro de sus calamidades es pavoroso: Pierde todos su bienes materiales, pierde a todos sus hijos y finalmente pierde su salud. Tiene que enfrentar el dolor en carne viva.

Nadie comprende la magnitud de su sufrimiento: Ni su esposa desesperada ni sus tres amigos que vienen a consolarlo y terminan por filosofar erráticamente sobre el dolor.

Al promediar su sufrimiento parece colapsar su resistencia y exclama:

Me ha dejado en la más completa ruina;

¡ha dejado sin raíces mi esperanza!

Job 19,10 VP

Y cuando pensamos que ha claudicado, que el último bastión ha caído, emerge triunfante para proclamar que su esperanza todavía está viva. Atribuye tanta importancia a  su esperanza que clama para que estas palabras permanezcan en el tiempo:

¡Ojalá alguien escribiera mis palabras

y las dejara grabadas en metal!

¡Ojalá alguien con un cincel de hierro

las grabara en plomo o en piedra para siempre!

Yo sé que mi Redentor vive,

y que él será mi abogado aquí en la tierra.

Y aunque la piel se me caiga a pedazos,

yo, en persona, veré a Dios.

Con mis propios ojos he de verlo,

yo mismo y no un extraño.

Job 19.23-27 VP

Esta esperanza en el Mesías Redentor va a ser la constante de la Biblia Hebrea, pero en alguna forma llega también a los pueblos paganos.

Esquilo en Prometeo Encadenado, presenta el eterno drama del hombre en pugna con Dios. Hermes lo sujeta a un suplicio cíclico cuando sentencia que el águila de Zeus vendrá diariamente a devorar su hígado. Ante los reclamos del condenado Hermes exclama:

No esperes el fin de este suplicio hasta que aparezca un dios que sea tu sucesor en estos trabajos y esté dispuesto a descender al lóbrego Hades y a los sombríos abismos del Tártaro. 

La esperanza que alienta en el trágico griego está emparentada con la de Job. Aunque tenemos que establecer ciertas diferencias: lo que en Esquilo es posibilidad, en Job es absoluta certeza.

Confirma las palabras del Rey David, hombre afianzado en la esperanza, que uno de sus Salmos dice:

Esperanza de todos los términos de la tierra,

Y de los más remotos confines del mar.

Salmo 65.4

La Biblia muestra como la esperanza trasciende lo personal. Que hay esperanza también para las naciones. Y en un momento en que la esperanza de nuestro pueblo está en crisis, es bueno reflexionar sobre esto.

La esperanza de paz y prosperidad estaba siempre condicionada al ejercicio de la Justicia y la Verdad, y los días trágicos en que estos valores entraban en crisis se elevaba la voz de los profetas para señalar que juntamente con ellos declinaba la esperanza.

Así lo expresa Isaías cuando dice:

Antes toda tu gente actuaba con justicia

y vivía rectamente,

pero ahora no hay más que asesinos.

Tus gobernantes son rebeldes

y amigos de bandidos.

Todos se dejan comprar con dinero

y buscan el soborno.

No hacen justicia al huérfano

ni les importan los derechos de la viuda.

Por eso, el Señor todopoderoso, afirma:

“¡Basta! Yo ajustaré las cuentas

Juntamente con esto les señala cual es el camino para recuperar la verdadera esperanza:

¡Lávense, límpiense!

¡Aparten de mi vista sus maldades!

¡Dejen de hacer el mal!

¡Aprendan a hacer el bien,

esfuércense en hacer lo que es justo,

ayuden al oprimido,

hagan justicia al huérfano,

defiendan los derechos de la viuda!”

Isaías 1,16-17 VP

Y si los argentinos queremos hoy tener una esperanza cierta y permanente tendremos terminar con el vaciamiento espiritual  y comenzar a reconstruirnos ética y moralmente. Sin justicia y sin verdad no hay futuro promisorios posible.

La sociedad a la que amonestó con vehemencia Isaías se obcecó en no escuchar y terminaron esclavizados en Babilonia.

Sin embargo tampoco esto fue definitivo, porque en medio de la desesperanza y el desconsuelo se levanta el profeta Ezequiel por intermedio del cual Dios hace llegar un nuevo mensaje al pueblo.

Ezequiel tiene la visión de un valle de huesos secos sobre los cuales se le manda profetizar y los huesos vuelven a unirse, sube la carne y los tendones sobre ellos y reciben vida.

Dios declara esta visión y dice al profeta:

Entonces el Señor me dijo: “El pueblo es como estos huesos. Andan diciendo: ‘Nuestros huesos están secos; no tenemos ninguna esperanza, estamos perdidos.

Pues bien, háblales en mi nombre, y diles: ‘Esto dice el Señor: Pueblo mío, voy a abrir las tumbas de ustedes; voy a sacarlos de ellas y a hacerlos volver a la tierra … y reconocerán ustedes, pueblo mío, que yo soy el Señor. Ezequiel 37.11-12 VP

Mostrando que la esperanza es inagotable y aún de las condiciones más adversas se puede retornar por la actitud misericordiosa de Dios para con los hombres.

Pero es en el Evangelio donde la esperanza se expresa en toda plenitud.

Jesucristo, el Mesías prometido, con toda claridad hace de todo su ministerio una expresión de esperanza.

En las parábolas expresa con sencillez la magnitud de esta esperanza:

El sembrador puede sembrar en esperanza, siempre una parte caerá en buena tierra y traerá su fruto.

La oveja puede perderse, pero puede tener esperanza, porque el Pastor sale a buscarla hasta encontrarla.

El hombre puede estar agonizando apaleado junto al camino, pero puede tener esperanza, pasará el Buen Samaritano para levantarlo.

El hijo puede rebelarse contra su padre, alejarse e irse a un lugar apartado, puede caer hasta chapalear en el barro nauseabundo, pero siempre hay esperanza: El padre estará esperando que reaccione para recibirlo.

Y tal vez sea esta última la más maravillosa de todas porque plantea el drama del hombre que lleno de soberbia se levanta contra Dios, para decirle que cuando llegue a la desesperación puede tener esperanza: El Padre siempre lo va a estar esperando.

Quien mejor captó en la literatura la dimensión de la esperanza cristiana fue Dante Alighieri cuando hace colocar en la puerta del infierno aquella trágica sentencia:

“Por mi se va a la ciudad del llanto;

por mi se va al eterno dolor;

por mi se va hacia la raza condenada:

….

¡Oh vosotros los que entráis,

abandonad toda esperanza!”

Es que la esperanza cristiana tiene una dimensión que trasciende la comprensión humana, que en el saber popular ha sentenciado: “Mientras hay vida, hay esperanza”.

En el Evangelio se habla de una esperanza que va más allá de lo contingente, de lo temporal, de lo pasajero.

De esta forma pensaban Marta y María, hermanas de Lázaro cuando en el evangelio se relata que, estando su hermano enfermo, llamaron a Jesús esperando que lo sanara.

Marta y María son las dos caras opuestas de la misma moneda: María es contemplativa, Marta es práctica. María vive hacia adentro, Marta hacia fuera. Pero ambas llaman a Jesús, porque tienen puesta en él su esperanza.

Pero cuando Jesús, que se ha retardado conscientemente, llega cuatro días después de la muerte de Lázaro, ambas coinciden en un reproche: “Si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano”

Para ellas “Mientras hay vida, hay esperanza”. Sin embargo Jesús les demostró que más allá de la vida puede haber esperanza.

Más adelante, ya frente a la cruz, vuelve a ponerse en evidencia esta limitación en los discípulos de Jesús. Cuando la cabeza del Maestro cae inerte sobre su pecho, los discípulos pierden toda esperanza.

Así lo expresa María Magdalena frente al Sepulcro cuando interroga a quien cree que es el cuidador del huerto diciendo:

– Señor, si usted se lo ha llevado, dígame dónde lo ha puesto, para que yo vaya a buscarlo. Juan 20,15 VP

Para ella “Mientras hay vida, hay esperanza”. Jesús tuvo que demostrarle que estaba equivocada.

Lo mismo sucede a los dos que van por el camino a Emaús, que expresan su frustración diciendo:

Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. Lucas 24,21

Ellos también creían que “Mientras hay vida, hay esperanza” y necesitaban ser desmentidos por Jesús.

También Tomás está sumergido en el pozo de la desesperanza, cuando expresa  en su incredulidad:

—Si no veo en sus manos las heridas de los clavos, y si no meto mi dedo en ellas y mi mano en su costado, no lo podré creer. Juan 20,25 VP

Él también tiene la limitación de creer que “Mientras hay vida, hay esperanza” y necesita ser confrontado con la trascendencia de la vida que hay en Jesucristo.

Todos ellos colocaron un límite a la esperanza que estaba más acá del infierno de Dante, y todos ellos tuvieron que enfrentar la realidad de que la esperanza cristiana, reflejada en las páginas de la Biblia, no es una esperanza superficial y terrena, sino profunda y eterna.

San Pablo se negaba a aquello de “Mientras hay vida hay esperanza” y decía escribiendo a los cristianos de Corinto:

Si nuestra esperanza es que Cristo nos ayude solamente en esta vida, no hay nadie más digno de lástima que nosotros.  1 Corintios 15,19 LS

Palabras que tendrían que tener presente muchos mercachifles de la fe, que en sus prédicas reducen esta esperanza a los límites de la temporalidad, sin darse cuenta que si bien esto puede ser un buen negocio, están blasfemando contra la fe trascendente del evangelio.

La fe cristiana trasciende la vida, se extiende hacia el más allá, llega hasta los límites que el Dante le puso: las puertas mismas del infierno. Va más allá de lo que dice el saber popular: “Mientras hay vida hay esperanza”

Pero tal vez tenga que rectificar lo que acabo de decir. Tal vez “Mientras hay vida, hay esperanza”  no sea una sentencia limitada.

Jesucristo dijo:

Yo soy el camino la verdad y la vida.

Más adelante añadió:

“El ladrón viene solamente para robar, matar y destruir; pero yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Juan 10,10 VP

Jesucristo es Vida con mayúsculas. La esperanza trascendente está puesta en él. El vive eternamente.

Por eso podemos hoy, si escribimos Vida con mayúscula afirmar: “Mientras hay Vida, hay esperanza”

Que será otra forma de expresar que Cristo vive y porque Cristo vive, nosotros, los mortales podemos seguir teniendo esperanza.

Descargar Artículo >

La esperanza en la Biblia Read More »

La singularidad de la Biblia

Por David Gardner

La búsqueda está en marcha. ¿Podemos confiar en alguien o en algo? ¿O estamos abandonados a nuestra propia suerte a tontas y locas? ¿Es la vida una serie de acontecimientos fortuitos, sin sentido, que teje momentos de felicidad sobre una etérea tela de vacuidad? Luego de comenzar a sondear el tema con una serie de interrogantes [1], presentamos ahora una afirmación audaz: la Biblia es confiable, totalmente confiable [2]. Es digna de nuestra confianza. Pero ¿por qué es así? y ¿cómo podemos estar seguros de eso?

Para estar seguros, tenemos que explicar más por qué usted y yo lo podemos saber con seguridad [3].

¿QUÉ ES LA BIBLIA?

¿Qué es la Biblia? Esta pregunta puede ser, y ha sido, respondida de muchas maneras. Hablando de sus cualidades formales, la Biblia (del griego “libros”), también llamada Sagradas Escrituras (del griego “los escritos sagrados”), consiste en 66 libros escritos en un período de tiempo de alrededor de 1500 años, por la pluma de 40 seres humanos diferentes. En manos de esos escritores, un conjunto de diferentes contextos históricos, culturales, lingüísticos y educacionales, junto con una gran variedad de géneros literarios se combinaron para producir el sabor deliciosamente diverso de los textos bíblicos.

Pero, sobre todo, a través de esta gran diversidad histórica, literaria y estilística llega un mensaje unificado acerca de cómo Dios perdona a los pecadores. La Biblia no presenta un mensaje meramente filosófico o moral, sino que da cuentas del plan de redención prometido, realizado y aplicado por el propio Dios. Dios se muestra a sí mismo trabajando en el escenario de la historia y con maestría soberana teje una intrincada trama alrededor del nacimiento, vida, muerte y resurrección del Protagonista de la historia, Jesucristo. En su esplendor multicolor, la Biblia habla con una sola voz, que declara de manera uniforme la gracia redentora centrada en Jesucristo, el único hombre sin pecado, que es también el Hijo de Dios, el Salvador de los pecadores.

Entonces, cuando decimos que la Biblia es la Palabra de Dios, significa que su Fuente es Dios, que su mensaje fue divinamente entregado y que, como relevación de Dios, su carácter es singular, diferente de cualquier otro documento en el mundo. Esto no significa que la Biblia haya caído del cielo como desde un paracaídas, ajeno al contexto humano y de la historia. Al contrario, es, tal como veremos en la próxima sección, un libro terrenal. Pero esta terrenalidad está marcada por una gracia reverencial: Dios entra en el contexto humano, lleva a cabo la redención y habla con un lenguaje comprensible para explicarlo.

Sin embargo, pese a manifestarse con un lenguaje humano y dirigido a los seres humanos, la Biblia no es nada menos que la propia Palabra de Dios. Aunque esta no es una afirmación novedosa, es una afirmación absoluta. Las implicancias de esta afirmación son integrales y (re)configuran categóricamente la forma en que debemos pensar nuestras vidas y nuestro mundo. O dicho con mayor propiedad: la Palabra de Dios es de fiar completamente y con confianza. Verdaderamente, la Palabra de Dios exige toda nuestra atención.

Pero ¿cómo podemos estar tan seguros? ¿Qué hace a la Biblia diferente de los otros llamados libros sagrados? ¿Qué la diferencia de otros escritos religiosos, morales y filosóficos?

La historia da testimonio de quiénes han creído en la Biblia sin reservas. Sin dudas, muchos han encontrado el mensaje redentor bíblico lo suficientemente convincente como para dar la vida por él. Luego de comprender lo que la muerte y resurrección de Cristo significaba para ellos, el sacrificio de sus propias vidas parecía una ofrenda menor. Otros, con seguridad, se han burlado de la Biblia y su mensaje. Al considerar la veracidad de la Biblia, sin dudas, es importante recordar que la respuesta humana no establece la veracidad bíblica. El [4] celo apologético nos puede llevar sólo hasta cierto punto, ya que hay mártires que han muerto por muchas causas.

¿LA BIBLIA ES SINGULAR?

La pregunta permanece. ¿La Biblia es diferente de otros libros? Un surtido de argumentos puede demostrar la singularidad de las Escrituras.

Podemos hacer una investigación sobre las profecías del Antiguo Testamento y descubrir su cumplimiento pleno en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. La fuerza pura acumulada de la promesa y su cumplimiento entre el Antiguo y el Nuevo Testamento ponen en evidencia la revelación divina y la divina orquestación de la historia para la redención en Cristo. La presentación del propósito divino de perdonar los pecados en un Mesías prometido y la forma en que Cristo llevó a cabo esa tarea, de acuerdo con la promesa del Antiguo Testamento, constituyen una maravillosa apologética de la singularidad de la Biblia.

Podríamos señalar como evidencia los manuscritos que demuestran de forma acumulativa la confiabilidad del texto de la Biblia. La cantidad y calidad de los manuscritos existentes nos da una visión clara de los escritos originales (llamados autógrafos).

Nuestro Nuevo Testamento, 2000 años después, es increíblemente confiable, tal como surge de la evidencia de los manuscritos. La combinación de las garantías atestiguadas de los manuscritos con la intrincada unidad del mensaje bíblico ofrece un argumento convincente sobre la confiabilidad de las Escrituras.

También podríamos considerar la crudeza de la Biblia. El patrón histórico de la escritura durante el período bíblico consistía, a menudo, en exagerar las hazañas militares y la grandeza de los reyes. La Biblia se destaca por su marcado contraste. A

pesar de las presiones culturales para avanzar sobre la propaganda histórica, la Biblia no endulza la vida de la gente ni revisa la historia para retratar a los reyes y otros líderes como poseedores de un poder y una gloria superiores, que exceden la realidad.

Esto también se aplica a Israel como nación. En lugar de afirmar la eminencia de Israel tomando como motivo su selección divina, las Escrituras nos orientan al Dios de la nación en lugar de orientarnos hacia la nación en sí misma. De hecho, a través del sorprendente candor de la pluma de Moisés, descubrimos cómo el pueblo de Israel fue elegido a pesar de su insignificancia e irrelevancia. El pueblo de Dios, según las Escrituras, no es elegido por su grandeza sino porque su Dios es grande y los ama (Deuteronomio 7: 6-8).

Si esa manifestación de humildad no fuera lo suficientemente convincente, las Escrituras no se limitan a distanciarse de la propaganda política, sino que hablan con realismo crudo sobre el pecado y el mal. Incluso, los hombres “buenos” en la Biblia son hombres malos. Incluso los justos no son lo suficientemente justos. La Biblia describe audazmente la penetración universal del pecado en formas sombrías, mostrando incluso a los héroes de la Biblia como corrompidos por el mal (por ejemplo, el rey David con Betsabé; 2 Samuel 11: 1-27).

El mensaje redentor de las Escrituras trae una mirada totalmente cruda, terrenal y realista acerca del pecado de la humanidad y ofrece la única solución para enfrentar al pecado: un remedio divinamente prometido y realizado en el mismo Hijo de Dios. Realmente, una de las características más atractivas de la singularidad bíblica es su realismo sobre el pecado y su solución de gracia divina para enfrentarse a él. El pecado es horrible; Dios mismo asume sus horribles consecuencias como forma de rescatar a su pueblo [5]. Ningún otro libro en la historia toma el pecado y la salvación tan en serio.

Cada uno de estos argumentos a favor de la singularidad de las Escrituras aporta valor agregado. Cada uno de ellos ofrece una poderosa argumentación acerca de por qué debemos creer en la Biblia. Pero a pesar de sus fortalezas, tales tácticas no son suficientes. De hecho, el efecto acumulativo de todos los argumentos intelectuales, morales o emocionales queda corto para una persuasión adecuada. Esto no se debe a que los argumentos no sean irresistibles, sino a que el corazón humano no puede recibir este tipo de persuasión si no procede de un acto de Dios en nuestros corazones.

Este hecho no ha pasado desapercibido, como hace casi 400 años lo aprendieron los hombres de Inglaterra y Escocia que se reunieron para resumir las enseñanzas de la Biblia. Sobre su evaluación del poder de persuasión de las Escrituras, reseñaron:

Podemos ser movidos e inducidos por el testimonio de la Iglesia a tener una estima alta y reverente hacia las Sagradas Escrituras y lo celestial del asunto, la eficacia de la doctrina, la majestad del estilo, el consentimiento de todas las partes, el alcance del conjunto (que es dar toda la gloria a Dios), el descubrimiento completo que hace de la única forma de salvación del hombre, las muchas otras excelencias incomparables y toda la perfección de los mismos son argumentos que demuestran con abundancia por sí mismos ser la Palabra de Dios. No obstante, nuestra persuasión y completa seguridad sobre la verdad infalible y la autoridad divina de los mismos es obra espiritual del Espíritu Santo, dando testimonio por y con la Palabra en nuestros corazones.[6]

En resumen, las características sorprendentes de las Escrituras no son suficientes para convencernos plenamente de que la Biblia es la Palabra de Dios. La persuasión es un don divino de la gracia y el Espíritu de Dios trabaja con la Palabra de Dios para dar una seguridad más profunda que las palabras. La convicción completa y definitiva viene a nosotros por el Espíritu Santo de Dios. Hacia él y su obra nos volcamos ahora.

Publicado originalmente en Place for Truth. (Un lugar para la fe)

[1] Parte uno de la serie en SQN, “¿Cómo puedo estar seguro? Incertidumbre cierta.”

[2] Parte dos de la serie en SQN, “¿Cómo puedo saber con seguridad? Dios ha hablado.”

3] El fascículo “¿Cómo puedo saber con seguridad?”, contiene una serie de preguntas luego de cada sección, destinadas a la discusión grupal.

[4] La apologética es una defensa sistemática de un particular punto de vista.

[5] Ver Gálatas 1:3-4.

[6] Confesión de Fe de Westminster 1.5, énfasis agregado.

Descargar artículo >

La singularidad de la Biblia Read More »