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Capacitación de traducción en Lengua de Señas Argentina

En el marco del proyecto de la Biblia para niños en Lengua de Señas Argentina (LSA) se desarrolló una capacitación en traducción bíblica para el equipo de sordos e intérpretes. El encuentro tuvo lugar en Córdoba del 7 al 17 de enero.

Los participantes (que en total fueron 33) llegaron desde Resistencia, Chaco; Rosario, Santa Fe, y Buenos Aires. La capacitación, que contó con el apoyo de Letra (Latinoamericanos en Traducción y Alfabetización), estuvo a cargo de Samuel Almada, consultor de traducciones de Sociedad Bíblica Argentina. Algunas de las temáticas que se abordaron fueron: introducción a la lingüística, formación de la Biblia e historia de la traducción.

Oremos para que la Palabra de Dios llegue a los niños sordos de nuestro país.

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Una Biblia completa para el pueblo kim del Chad

En diciembre de 2015 el pueblo kim celebró el lanzamiento oficial de la Biblia completa en su lengua. Las 25 mil personas que hablan kim en el Chad hasta ahora sólo contaban con el Nuevo Testamento, que había sido lanzado en 1955.
En 1958 se había puesto en marcha un proyecto para traducir el Antiguo Testamento al kim, pero por distintos motivos no pudo avanzar. En 1997, la organización ESDRAS (creada por el pueblo kim que deseaba apoyar la obra de evangelización) se hizo cargo del proyecto, pero el actual trabajo de traducción comenzó recién en 2002.
Más de 7 mil personas se reunieron el 12 de diciembre para recibir la Biblia. “Hoy Dios habla nuestra lengua”, dijo un alegre beneficiario de la Biblia en kim.

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Historia de la Biblia en la Argentina por Ruben Del Ré

Tiempo de conquista
Para comenzar con la historia de la Biblia en nuestro país debemos retroceder hasta
la llegada del conquistador español, en el siglo XVI. Aquellos hombres, como don Juan
Díaz de Solís que descubrió el Río de la Plata en 1516, trajeron sus ansias de riqueza y
gloria, un universo de ideas nuevas y progreso para los pobladores indígenas, pero también
mucha sangre derramada.
En esos tiempos Europa estaba siendo sacudida por otro fenómeno: la Reforma
protestante que enseñaba, como primer punto, que todo el pueblo debía leer la Biblia. Y
mientras los indígenas locales terminaban de comerse asado a Solís y sus acompañantes, el
31 de octubre de 1517 Martín Lutero clavaba en las puertas de la iglesia de Wittemberg las
tesis que darían comienzo a una explosión espiritual en el viejo continente.
En 1569 se publicó la traducción bíblica al español realizada por Casiodoro de Reina,
y revisada posteriormente por Cipriano de Valera. Pero en ese mismo año, Felipe II emitió
la cédula que establecía la Inquisición en América. Esta cédula decretaba “la censura de las
Biblias y catálogos de los libros prohibidos”. Así que cuando los buques arribaban a estas
costas, el comisario del Santo oficio con el alguacil debían verificar “si en el dicho navío
venían algunas imágenes o figuras de santos, papas, cardenales, obispos, clérigos y
religiosos, indecentes o ridículas, de mala pintura, o libros prohibidos, como Biblias en
cualquier lengua vulgar”. Es decir que la Biblia en castellano estaba en la misma lista junto con
las figuras indecentes.

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Biblia y arqueología

Por Samuel Pagán
(LaBibliaWeb.com/SBU)
Los descubrimientos de los manuscritos de Qmrán dieron nueva luz al estudio de los textos sagrados del Antiguo Testamento; y algunos pasajes de 1 Samuel hallados en dichos documentos contribuyeron al esclarecimiento de otros pasajes difíciles de entender.
La arqueología ha sido una ciencia que ha contribuido significativamente a la traducción y la exégesis de la Biblia. El descubrimiento de vasijas, artefactos de uso casero, instrumentos de trabajo, armas de guerra, documentos escritos en piedra, papiros y cuero, cementerios, esqueletos, y además las posiciones relativas de los descubrimientos, se convierten en objetos de investigación que ayudan a la comprensión de las Sagradas Escrituras.
Con la ayuda de los trabajos arqueológicos, los estudiosos de la Biblia han adquirido una mejor comprensión de la historia, la cultura y los idiomas del pueblo de Israel y sus vecinos. El estudio de esos descubrimientos ha contribuido a comprender el entorno cultural en el cual se escribieron y trasmitieron los documentos que componen la Biblia.
La arqueología, entonces, ha permitido una mejor evaluación de las leyes, las costumbres, las prácticas religiosas y el desarrollo de los conceptos teológicos que se encuentran en la Biblia y se manifiestan también entre los vecinos de Israel.

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El arte de la traducción

Según la definición del diccionario, «traducir» es expresar en una lengua lo que está escrito o se ha expresado antes en otra. Sin embargo, cuando hablamos de traducciones bíblicas nos referimos a mucho más que eso, porque una traducción formalmente correcta no sería suficiente tratándose de las Escrituras.

Es posible que alguien piense que para hacer una traducción basta con conocer bienel idioma de origen y el idioma receptor y seguir algunos métodos técnicos, pero esto produciría una traducción formalmente correcta, aunque sin vida y deshumanizada.

Traducir es un arte, y uno de los objetivos fundamentales de las Sociedades Bíblicas Unidas es la traducción de la Biblia de manera que cualquier persona que la leaen su propia lengua reciba el mensaje que los autores en la lengua original quisieron transmitir.

Estos son algunos de los desafíos más importantes que un traductor debeenfrentar al traducir la Biblia a una lengua indígena:

1. El idioma indígena contiene expresiones idiomáticas únicas.

Una característica de la literatura oral es el uso de la onomatopeya yde la repetición sonora para representar una acción verbal. El Salmo 18.13dice: «Tronó en los cielos Jehová». Una Biblia quechua emplea el término onomatopéyico «kununununumun» para traducir el verbo tronó, imitando el sonido del trueno.

2. Es posible que los elementos de la narración bíblica existan, pero con otra carga temática.

Para los indígenas del norte argentino, los frutos del algarrobo son un elemento básico de la alimentación, símbolo del buen comer. En la parábola del hijo pródigo el hijo se ve forzado a mendigar las algarrobas que comían los cerdos. Si esto se traduce literalmente resulta incomprensible o por lo menos contradictoria. El relato de Lucas 15 habla de una gran hambre, y al mismo tiempo señala que había algarroba para comer. Al hacer la traducción, es necesaria una adaptación cultural del nombre del fruto a incluir en esta parábola.

3. Muchas veces, el idioma indígena es más rico que el idioma base o dominante.

La riqueza y variedad de la fauna y flora en su tipo y multiplicidadidiomática pone en serio aprieto al traductor. Por ejemplo, Marcos 1.6 relataque Juan el Bautista «comía miel silvestre». En la lengua wichí hay 18 palabras para referirse a ese tipo de miel, en el toba hay 10, en la lengua chorote, 7 u 8. El texto bíblico no especifica el tipo de miel silvestre, pero el traductor del Chaco (recolector de miel) debe usar la palabra exacta, puesno hay una palabra genérica para referirse a ella.

4. Las categorías de pensamiento de su cultura, a veces, predisponen al traductor indígena.

Por ejemplo, los zapotecos de México hicieron unainterpretación monetaria del diezmo, e interpretaron que se trataba de dar sólo10 centavos.
De igual manera, cuando los indígenas hicholoén de México, se encontraron con el pasaje en donde Jesús dice: «En la casa de mi padre, muchas moradas hay», pensaron que se trataba de casas de color morado.

5. La experiencia diaria deja huellas en el pensamiento de un pueblo, lo que muchas veces dificulta la comprensión bíblica.

El hambre, la pobreza y marginalidad a los que son sometidos la mayoría de los pueblos indígenas, dejan huellas en el pensamiento. Los grupos étnicos del Chaco paraguayo han sufrido una constante escasez de víveres y, muy amenudo, hambruna. Por consiguiente, cuando hay comida, la comen. No les cabe la idea de tener víveres o comida almacenada y decidir no comer. Esto presentó dificultades para interpretar el ayuno bíblico. Por eso, fue preciso traducirlo explicando el concepto: «dejar de comer por un tiempo con el propósito de dedicarse al culto o al servicio a Dios».

6. Los modismos pueden ser tan diferentes, que modifican el sentido del pasaje si no se los adapta.

Los modismos son un género propio de un determinado idioma. La Biblia habla del «corazón duro» indicando la terquedad o el entendimientoentenebrecido de una persona. En cambio, para los shipibo, de la selva peruana, tener un «corazón duro» es algo deseable y loable, pues se refiere a una persona valiente. Cuando quisieron expresar la idea bíblica de «corazón duro», ellos tradujeron: «sus oídos no tienen huecos».

La idea de corazón como el centro de la personalidad humana aparece con frecuencia en el relato bíblico. En el sermón del monte, Jesús dice: «Bienaventurados los de limpio corazón». Bien sabemos que esto es una figura, ya que el corazón en un órgano. El problema es que en otras culturas el órgano usado para referirse al centro de una persona, es el hígado, no el corazón. En estos casos el texto bíblico debe decir: «Bienaventurados los de limpio hígado».

7. La geografía puede complicar o hasta contradecir el mensaje bíblico.

Como todos sabemos, en el norte argentino no hay nieve; por eso, en textos como en el Salmo 51.7 «… más blanco que la nieve», los traductores emplean figuras de su cultura: «más blanco que el algodón».

8. El hábitat cultural puede complicar la traducción de determinados pasajes.

A veces, los elementos culturales cotidianos y el hábitat pueden complicar la traducción de determinados pasajes. Por ejemplo, en Apocalipsis3.20 leemos: «Mira, yo estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos». En algunas culturas del sudeste de Asia, traducir de esta manera podría prestarse a una interpretación errónea, porque tocando a la puerta es como el amante le comunica a la chica su deseo de que se encuentre con él en alguna parte.

Sin embargo, para los basanaki, pueblo de África Oriental,esta misma frase implicaría que Jesús es un ladrón, puesto que solamente los ladrones tocan a las puertas para saber si hay alguien en la casa. Las personas honradas llaman a los de la casa por sus nombres, y al hacerlo ellos mismos se identifican.

En otros pueblos de África viven en chozas que no tienen puertas, sino agujeros. ¿Cómo traducir el pasaje? En esa traducción, y teniendo en cuenta que la forma adecuada de anunciarse es toser al costado de la choca para que se le invite a entrar, en la traducción se lee: «He aquí, yo estoy al costado de la choza y toso».

9. La lógica propia de cada cultura determina su idioma.

Para los shilluks del Sudán «un gran corazón» tiene alguien que es avaro, mientras que «pequeño corazón» se usapara referirse a alguien muy generoso. La lógica es clara: quien tiene un gran corazón es la persona que acumuló todo lo que ha querido en su corazón. El generoso lo dio todo, y por eso su corazón es pequeño.

10. A veces, no existen palabras en el idioma a traducir, para algunos términos básicos del lenguaje bíblico.

Hay palabras muy importantes dentro del relato bíblico, que simplementeno existen en algunas lenguas. Es el caso de la palabra «perdón» enel idioma esquimal. Para expresar el término hubo que reconstruir el concepto. La traducción en lengua esquimal, en lugar de perdón, dice: «Incapaz de pensar en ello nunca más».

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La Biblia y la cultura de nuestros pueblos originarios

La primera edición de la Palabra de Dios en una lengua originaria de la Argentina, corresponde al evangelio de Lucas en yagán en el año 1881. Esto significó el inicio de las traducciones bíblicas para nuestros pueblos autóctonos.

Tiempo después, se publicarían el evangelio de Juan y el libro de los Hechos de los Apóstoles. Esos fueron los únicos libros de texto en esa lengua, del sur argentino, hoy ya extinguida.

Según escribe el historiador Arnoldo Canclini en su libro «Así nació Ushuaia», la Sociedad Bíblica imprimió 1.000 ejemplares de cada uno de estos libros. Fueron distribuidos entre los indígenas, que lo leían en sus casas, en la escuela y en la iglesia. Es dramático pensar que, cuando se hizo la última edición, el número de indígenas era menor que el de libros, ya que en 1886 solo quedaban 397 yaganes en el archipiélago.

La creencia general de que algunos indígenas hablan usando sólo unos cuantos vocablos sin ton ni son, ni gramática, es totalmente falsa. Cada lengua indígena es un idioma bien desarrollado y tan complejo como cualquier otro idioma.

Llamar a estos idiomas despectivamente dialectos es rebajar la mentalidad y el lenguaje de nuestros hermanos indígenas, quienes tienen todas las capacidades y recursos de lenguaje necesarios para expresar sus ideas, emociones y anhelos.

Volviendo al ejemplo de la lengua yagán, Thomas Bridge, misionero anglicano, dejó una obra monumental: el diccionario del idioma yagán. Respecto a esta lengua, Darwin había dicho que «apenas merecía el nombre de lenguaje articulado y que se parecía al ruido que emite un europeo al hacer gárgaras», no obstante tan despectivo comentario, el diccionario elaborado por Bridge contenía 32.000 palabras. ¡Muchas más que las que Darwin conocía en su propio idioma!

Bridge, en cambio, consideraba esta lengua «suave, agradable y sonora». Se dice que la forma de vida de los yaganes, que los obligaba a guarecerse en sus chozas durante largas tormentas, y a pasar mucho tiempo conversando, era una de las razones para tal prodigio, ya que los relatos que vivían imaginando los yaganes aguzaban la significación de los términos; porque el idioma es mucho más que una serie de palabras agrupadas con gramática. Es una manera de ver al mundo, una cosmovisión propia.

Ernesto Cardenal, en un encuentro paralelo del III Congreso Internacional de la lengua española (realizado en la ciudad de Rosario, en noviembre 2004) dijo al respecto: «Cuando se pierde una lengua, es una visión del mundo lo que se pierde».

Es ya sabido que una de las áreas de discriminación más severas que sufre el indígena es la del idioma. Es muy raro el caso en que un indígena se le aprecie por lo bien que se exprese en su idioma materno; por lo general se los ridiculiza y discrimina.

(Por Marcelo Figueroa)

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Problemas de traducción

Cuando uno examina un texto para traducir a otro idioma, se presentan ciertos rasgos que apuntan a la existencia de problemas subyacentes. La serie que transcribimos a continuación comprende algunos de los rasgos más comunes
causantes de dificultades:

Frases idiomáticas
En la medida en que reflejan rasgos culturales muy específicos, las frases idiomáticas son una fuente probable de complicaciones en la traducción. Una expresión como «sobre Edom echaré mi calzado» (Salmos 60.8) tiene que analizarse cuidadosamente y su sentido debe determinarse a cabalidad antes de cualquier intento de traducción, pues ella hace referencia a la posesión de la tierra y no a su rechazo.

Sentidos figurados
Difieren de las frases idiomáticas en que la extensión figurada del sentido afecta solo a una palabra dentro de una expresión determinada. Deben ser objeto de recelo por cuanto ellos también suelen estar íntimamente ligados a peculiaridades culturales. En la frase «el que siembra para su carne» (Gálatas 6.8), el termino «carne» no puede tomarse literalmente. Alude a los deseos naturales del ser humano.

Objetos inexistentes en la cultura receptora
Palabras como «león», «camello», «mostaza», «barco» o «filacteria» identifican objetos que para algunas culturas no son originarios. Eso no significa que los lectores de la cultura receptora no sepan o no puedan aprender lo que son tales objetos. Sí significa que a menudo hay que brindarles alguna asistencia, de modo que la información necesaria pueda transmitirse adecuadamente.

Actividades que podrían parecer extrañas a los miembros de la cultura receptora
Si, por ejemplo, las prácticas agrícolas de una comunidad han probado durante siglos que el cultivo mixto es altamente benéfico, puede resultar absolutamente incomprensible que se ordene no sembrar los campos con mezcla de semillas (Levítico 19.19). Quienes utilizan bueyes para arar generalmente estarán de acuerdo con que un buey y un burro no podrán arar juntos (Deuteronomio 22.9). Sin embargo, para los que no estén familiarizados con el uso de animales de tiro, tal prohibición carece de sentido. Muchas personas encuentran que pisotear el grano usando bueyes es una práctica dispendiosa, máxime si los bueyes no están abozalados.

Presuposiciones implícitas que sean contrarias a las de la cultura receptora
Las suposiciones pertenecientes al tabú (positivo) asociado con el Área del Pacto pueden ser contrarias a creencias propias de la cultura receptora.

Expresiones relativas a las vivencias psicológicas
Las expresiones de «amor», «odio», «gozo» y «placer» suelen estar en íntima relación con alguna parte del cuerpo por ejemplo «corazón», «entrañas» o «riñones» pero en cada caso pueden entrar en juego conjuntos de asociaciones muy diferentes. En las Escrituras, por ejemplo, el «corazón» es primordialmente el centro de la percepción intelectual y la conciencia moral, antes que el núcleo de las emociones como es el caso en la mayoría de las lenguas europeas.

Términos extremadamente genéricos
Términos altamente genéricos que en primera instancia dependan de categorías conceptuales más que perceptivas —por ejemplo, «poder», «sabiduría», «conocimiento», «bondad», «maldad», «vida»— tienen que ser analizados concienzudamente para determinar si algunos de los componentes semánticos reflejan conceptos especiales de la lengua receptora. Por ejemplo, en las Escrituras, «conocimiento», especialmente en frases como «conocimiento de Dios» y «conocimiento del mal», se refiere a la experiencia, más que a la información.

Formas lingüísticas completamente diferentes de las de la lengua receptora
Rasgos tales como las preguntas retóricas, el uso de «nosotros» cuando el referente es «yo» y los imperativos en tercera persona (por ejemplo: «hágase la luz») pueden plantear serias complicaciones en el trabajo de traducción.

Secuencias de acontecimientos en orden no histórico
Cuando los sucesos narrados en un texto se dan en un orden no cronológico, el traductor deberá estar atento a dificultades posibles e incluso probables. Por ejemplo, en Marcos 1.43 el texto dice que Jesús despidió a un leproso, mientras que el versículo 44 contiene las instrucciones que Jesús le dio antes de que el hombre saliera.

Estructuras poéticas
Plantean dificultades a la hora de seleccionar formas equivalentes, pues las de la lengua fuente y las de la receptora casi nunca son iguales. Por otro lado, el hecho de que las estructuras poéticas se inclinen hacia un alto porcentaje de lenguaje figurado permite prever aún más complicaciones. También debe tenerse en cuenta el persistente paralelismo que caracteriza las estructuras poéticas hebreas. Es difícil encontrar estructuras paralelas similares que no sean equívocas como también lo es compensar la pérdida de énfasis que ocasiona el uso de otros mecanismos equivalentes.

Unidades mayores del discurso
Los traductores tienden a pasar por alto algunos elementos importantes propios de las unidades mayores del discurso, como es el caso de los conectivos (partículas que relacionan un término con sus antecedentes y consecuentes), las expresiones del entorno (lugar y tiempo) y los indicadores de género literario. En griego, por ejemplo, la marca que identifica el género de la parábola suele ser el pronombre indefinido tis, el cual combinado con antropos a menudo se ha traducido erróneamente como «cierto hombre», aunque debería reestructurarse como «había una vez un hombre».

Extraído de «Significado y diversidad cultural», publicado por las SBU.

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La Biblia y los pueblos autóctonos

Las culturas a las que pertenecieron los autores de los libros de la Biblia, los
traductores castellanos y los traductores indígenas son muy diferentes. Los
idiomas reflejan esas realidades; por ello, los traductores necesitan reconocer
las diferencias de cosmovisión y cultura para poder hacer traducciones más
fieles.

La expresión que en una lengua y cultura significa una cosa, en otra quiere decir otra. Por ejemplo, en español, la repetición por lo general significa énfasis: «Estuviste muy, pero muy bien». Pero en Filipinas, en el idioma hilagaynon, la repetición indica lo opuesto; por eso, en la traducción de la expresión bíblica «en verdad, en verdad», debe escribirse sólo una vez si se quiere mantener la fuerza del énfasis. Por otra parte, en el idioma indonesio la repetición significa pluralidad.

La expresión «un gran corazón» tiene diferentes significados dependiendo de la cultura en la que se use. Para nosotros, significa «generosidad». Para los huaves del sur de México, esa expresión significa «valentía»; para los tzeltales de la misma región, significa «perdonador». Para los shilluks del Sudán, en Africa «un gran corazón» se dice de alguien que es avaro, mientras que «pequeño corazón» se usa para referirse a alguien muy generoso. La lógica aquí es clara: quien tiene gran corazón es la persona que ha acumulado todo lo que ha querido y podido en su corazón. El generoso lo ha dado todo; por eso su corazón es pequeño.

También se debe prestar especial atención a la traducción de conceptos teológicos importantes. La idea de «perdón» se expresa de diferentes maneras en diversos idiomas: «borrar una ofensa», «olvidar la falta», «echar afuera el pecado», «escupir sobre el suelo frente al otro», «no colgar mandíbulas». En el idioma shilluk del Sudán, la expresión «escupir en el piso frente al otro» se ha usado al final de un juicio. Los testigos exigían a los contendientes, después que la falta se pagaba o castigaba, a escupir frente al otro para indicar que el caso se olvidaba de por vida.
En Nueva Guinea, entre las tribus de la región del río Baiyer, la expresión «no colgar mandíbulas» está relacionada con la tradición de la cacería de cabezas y la venganza. La familia, antes de sepultar a la víctima, cortaba la mandíbula del difunto, le quitaba la carne y la colgaba en la entrada de la casa como símbolo de la voz de la persona muerta. Ella recordaba a cada miembro de la familia que en algún momento, en el futuro no lejano, ellos deberían vengar la muerte del familiar, matando a un miembro de la tribu o clan enemigo. Sin embargo, cuando llegó el cristianismo, al descubrir que Dios los había perdonado en Cristo, ellos descolgaron las mandíbulas y las quemaron. Decían: «Si Dios ya no cuelga mandíbulas contra nosotros, tampoco nosotros lo debemos hacer contra otros».

Todos estos ejemplos muestran algo muy importante: si bien no se puede encontrar siempre palabras y expresiones paralelas en cada idioma para expresar un pensamiento, no hay idioma en el mundo en el que no se pueda traducir una idea del cerebro humano. En muchos casos, como en el ejemplo de Nueva Guinea, será necesario utilizar frases descriptivas, pero la idea se podrá comunicar tan fiel como el significado del original.

Otros ejemplos son: el vocabulario de guerra, las montañas, las rocas (guaraní, lenguas en chaco paraguayo). Cuando se tradujo Proverbios 14.4 al maya, el traductor se encontró con el problema de la práctica del uso de los bueyes para labrar la tierra.

El proverbio dice así: Sin bueyes el granero está vacío;
Mas por la fuerza del buey hay abundancia de pan.

Pero en Yucatán, por muchas razones el campesino no usó ni usa bueyes para la labranza. En realidad, no usa el arado. ¿Cómo traducir este proverbio de manera comprensible para un pueblo que no conoció ni conoce esa práctica? La traducción de este proverbio en maya quedó más o menos así:

Enfermo, el campesino no puede trabajar.
Pero con salud, su familia tiene comida suficiente.

Otro de los problemas en la traducción de conceptos en idiomas indígenas lo ofrecen los nombres divinos. En la mayoría de nuestros pueblos, los españoles impusieron la palabra «Dios» para hablar del Dios de la tradición cristiana. Esta palabra se transliteró de maneras diversas, y es la palabra que se usa para referirse a Dios: «jajal Dios», «Diyu», etc. Sin embargo, esta palabra, por tener significado cero, no comunica con profundidad la carga conceptual que tienen las palabras indígenas.

Más y más en las Sociedades Bíblicas Unidas se está insistiendo en usar palabras ya existentes en los idiomas indígenas. Por ejemplo, en maya, en las dos primeras versiones del Nuevo Testamento, se usó la palabra «Dios», pero ahora, después de mucha deliberación y consulta se decidió usar el título «Hunab Kú»; conocido y usado en la época en que vinieron los españoles.

NATURALIDAD Y ACEPTABILIDAD
Uno de los problemas más grandes que tenemos al traducir la Biblia a lenguas indígenas es el asunto de la aceptabilidad. Como consultores de las Sociedades Bíblicas Unidas quisiéramos que los traductores aplicaran los mejores métodos y principios de traducción que nos han enseñado la lingüística y la exégesis modernas.
Que las traducciones sean fieles en el sentido y resulten en obras de gran valor literario; que suenen natural a los lectores y oyentes. Sin embargo, siempre existe el temor de producir una traducción que no tenga el sabor de tal o cual versión en el idioma nacional y oficial. Esto es especialmente cierto en relación con la versión Reina-Valera. Sólo mediante este proceso educativo estaremos listos para entender mejor el por qué de las diferencias, si existiera alguna.

(Edesio Sánchez Cetina/LaBibliaWeb.com/SBU)

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